por que muchos albingenses
volvieron a la fe católica.
Lamentablemente la situación entre albingences y cristianos
estaba además vinculada con la política, lo cual
hizo que la cosa llegase a la guerra. Simón de Montfort,
el dirigente del ejército cristiano y a la vez amigo de
Domingo, hizo que éste enseñara a las tropas a rezar
el rosario. Lo rezaron con gran devoción antes de su batalla
más importante en Muret. De Montfort consideró que
su victoria había sido un verdadero milagro y el resultado
del rosario. Como signo de gratitud, De Montfort construyó
la primera capilla a Nuestra Señora del Rosario.
Las promesas de la Virgen a los que recen el rosario
Un creciente número de hombres se unió a la obra
apostólica de Domingo y, con la aprobación del Santo
Padre, Domingo formó la Orden de Predicadores (mas conocidos
como Dominicos). Con gran celo predicaban, enseñaban y
los frutos de conversión crecían. A medida que la
orden crecía, se extendieron a diferentes países
como misioneros para la gloria de Dios y de la Virgen.
El rosario se mantuvo como la oración predilecta durante
casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir,
la Virgen se apareció a Alano de la Rupe y le dijo que
reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también
que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar
todos los milagros logrados por medio del rosario y reiteró
las promesas dadas a Sto. Domingo referentes al rosario.
Promesas de Nuestra Señora, Reina del Rosario,
tomadas de los escritos del Beato Alano:
01. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá
cualquier gracia que me pida.
02. Prometo mi especialísima protección
y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
03. El Rosario es el escudo contra el infierno,
destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.
04. El Rosario hace germinar las virtudes para
que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el
corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de
Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.
05. El alma que se me encomiende por el Rosario
no perecerá.
06. El que con devoción rece mi Rosario,
considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido
por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá
si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en
todo caso será admitido a la vida eterna.
07. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán
sin los Sacramentos.
08. Todos los que rezan mi Rosario tendrán
en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán
partícipes de los méritos bienaventurados.
09. Libraré bien pronto del Purgatorio
a las almas devotas a mi Rosario.
10. Los hijos de mi Rosario gozarán en
el cielo de una gloria singular.
11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario
se alcanzará prontamente.
12. Socorreré en sus necesidades a los
que propaguen mi Rosario.
13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que
todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos
a todos los bienaventurados de la corte celestial.
14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos
muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
15. La devoción al Santo rosario es una
señal manifiesta de predestinación de gloria.
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