Al llegar a Argentina, ambas imágenes fueron colocadas
en una carreta y partieron desde Buenos Aires a Santiago del Estero
pero durante el trayecto la carreta se detuvo repentinamente a
las orillas del río Luján.
Ante esta situación Se cambiaron los bueyes y se bajó
la carga, pero sin resultado. Los bueyes rehusaban cruzar el río,
entonces observaron las dos pequeñas cajas con las imágenes
de la Virgen con lo que bajaron la estatua de la Virgen con el
Niño sin que nada sucediera, pero cuando removieron la
caja con la Inmaculada, inmediatamente los bueyes echaron a andar.
Los asombrados testigos repitieron esto una y otra vez, con idénticos
resultados.
De esta manera comprendieron que Nuestra Señora quería
quedarse en Luján y ellos con gusto y alegría la
complacieron. Pronto la noticia se propagó y llegaron numerosos
peregrinos convirtiéndose en la Patrona de Argentina.
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