María
quedó preservada de toda carencia de gracia santificante
desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es
decir María es la "llena de gracia" desde su
concepción. Cuando hablamos de la Inmaculada Concepción
no se trata de la concepción de Jesús quién,
claro está, también fue concebido sin pecado.
Méritos
María es libre de pecado por los méritos
de Cristo Salvador. Es por El que ella es preservada del pecado.
Ella, por ser una de nuestra raza humana, aunque no tenía
pecado, necesitaba salvación, que solo viene de Cristo.
Pero Ella singularmente recibe por adelantado los méritos
salvíficos de Cristo. La causa de este don: El poder y
omnipotencia de Dios.
Razón
La maternidad divina. Dios quiso prepararse un lugar
puro donde su hijo se encarnara.
Frutos
1) María fue inmune de los movimientos de la concupiscencia.
Concupiscencia: los deseos irregulares del apetito sensitivo que
se dirigen al mal.
2) María estuvo inmune de todo pecado personal durante
el tiempo de su vida. Esta es la grandeza de María, que
siendo libre, nunca ofendió a Dios, nunca optó por
nada que la manchara o que le hiciera perder la gracia que había
recibido.
La Inmaculada Concepción de la Santísima
Virgen María tiene un llamado para nosotros:
- Nos llama a la purificación. Ser puros para que Jesús
resida en nosotros.
- Nos llama a la consagración al Corazón Inmaculado
de María, lugar seguro para alcanzar conocimiento perfecto
de Cristo y camino seguro para ser llenos del Espíritu
Santo.
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