Virgen Dolorosa
Lugar: Castelpetroso, Italia
Fiesta: 15 de septiembre
La historia de esta devoción parece trazar una línea
curva que alcanza su apogeo en los períodos de codificación
litúrgica. La ósmosis entre lo popular y lo oficial,
aun en medio de los reflujos pietistas que es posible constatar,
conduce a una intensidad difusa del sentimiento de devoción
hacia la mater dolorosa. Precisamente cuando la ósmosis
es mayor es cuando la intensidad aparece más profunda. |
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Pero es preciso subrayar que el progresivo replanteamiento litúrgico
a lo largo del s. XX, ayudado en este punto por la reflexión
bíblico-patrística, coincide con la “cualidad”
de la meditación sobre el misterio del dolor de santa María,
insertándolo en un contexto más amplio de historia
de la salvación; no se contempla ni se venera a la mater
dolorosa solamente para participar conscientemente, en cuanto
personas particulares, en la pasión de Cristo a fin de
vivir su resurrección, sino que además se hace esto
para que María, como imagen de la iglesia, inspire a los
creyentes el deseo de estar al lado de las infinitas cruces de
los hombres para poner allí aliento, presencia liberadora
y cooperación redentora.
Además, la Dolorosa puede recordad a los hombres de nuestro
tiempo, inquietos y preocupados por la esencialidad de las cosas,
que la confrontación con la palabra de la verdad y su manifestación
pasa ciertamente por la experiencia de la espada (Lc 2,35; 14,
17; 33,36; Sab 18,15; Ef 6,17; Heb 4,12; Ap 1,16), que traspasa
el alma, pero que abre también a una nueva conciencia y
a una misión renovada (Jn 19, 25-27), que va más
allá de la carne y de la sangre y de la voluntad del hombre,
puesto que brota de Dios (Jn 1, 13).
Fuente: Nuevo Diccionario de Mariología
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